La edad no importa cuando de enseñar hábitos alimenticios saludables a tus hijos se trata.  Y, por supuesto, tampoco puedes o debes refugiarte en la excusa de “la falta de tiempo” cuando algo tan importante como la salud y nutrición de tu hijo/a está en juego. Sabemos que la falta de tiempo se da, pero no puede afectar de ninguna forma a la salud de nuestros hijos ni a la de la familia en general, ya que adoptar hábitos saludables es uno de los pilares fundamentales para una vida sana y feliz.

La dieta de la mayoría de los niños en la actualidad está sobresaturada de carbohidratos, azúcares y grasas, y muy pobre en fibra, vitaminas y minerales, un panorama que tú puedes cambiar por el bien de tus hijos y el de toda tu familia.

 

Cómo mejorar el menú diario

Todo es cuestión de costumbre en esta vida. Si a tus hijos todos los días les das dulces, fritos y harinas, lo más probable es que les sea más difícil adaptarse a una dieta con verduras, frutas y baja en grasa. La buena noticia es que siempre se puede rectificar y comenzar poco a poco a introducir nuevos hábitos saludables, que permitan poco a poco que se restablezca la normalidad y se ingiera una alimentación más equilibrada.

 

Pasos a seguir para una dieta más equilibrada

  • Reduce la cantidad de azúcares simples o refinados (mermeladas, dulces, caramelos, etc.), de grasas y de sal.
  • Disminuye en tu hogar el consumo de grasas saturadas (panadería y repostería industrial), sustitúyela mejor por grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas al cocinar con aceite de oliva o de girasol, y consumiendo pescado, en especial salmón.
  • Ofrécele a diario a tu hijo/a medio litro de lácteos (leche, yogur o queso) y, al menos, en una de las dos comidas principales, frutas, verduras y cereales.
  • Respeta las horas de comida y, a ser posible, comed juntos en familia sin prisas. Deja que tu hijo/a mastique bien cada bocado, esto favorece la digestión y evita los gases y otros problemas intestinales.
  • Trata de que no coma viendo la televisión, ya que no se concentrará en alimentarse y picoteará más favoreciéndose también el sedentarismo.
  • No utilices la comida como incentivo o como alivio del aburrimiento. No festejes las buenas acciones de tu hijo/a con comida basura.
  • Haz que pruebe alimentos nuevos, no vuelvas su menú monótono con alimentos recurrentes.
  • Haz que se interese más por la comida haciendo que sea partícipe de su preparación, deja que eche algún ingrediente al tazón o que te ayude a revolver.
  • Después de comer, salid a dar un paseo o al parque, ayudará a su digestión y le enseñará que el ejercicio es un complemento perfecto para una alimentación equilibrada.