Cuando un padre o madre pasa por la cuna de su bebé mientras duerme, es casi imposible no pararse a observar su descanso, siempre envidiable. De repente, una sonrisa se escapa de sus labios y uno se plantea qué es lo que pasará por su mente y si soñará con sus papis y con todo lo que le quieren.

 

Interpretando los sueños del bebé

Así como los sueños de los adultos surgen de todo lo vivido día a día, de igual forma un bebé sueña con sus propias experiencias y vivencias. Gracias a dichas vivencias, precisamente, los bebés consiguen tener e ir formando sus sueños en función de todas las emociones que les rodean. En este sentido es muy probable que los padres sean los protagonistas indiscutibles en los sueños de sus bebés, ya que siempre están a su lado, y los momentos cotidianos vividos con ellos (una sonrisa, la hora de comer o del baño) darán forma a los primeros sueños de su vida.

 

La evolución de los sueños en los bebés

Soñamos desde que tenemos vida, y es un proceso muy importante de nuestro desarrollo neurológico como seres humanos. Con el paso del tiempo, nuestra capacidad de soñar irá cambiando y profundizándose, en función de nuestra propia vida y de nuestro propio aprendizaje.

Cuando dormimos y soñamos, nuestro cerebro realiza un trabajo complejo durante el cual va relacionando toda la información recibida. Este proceso hace pensar a muchos en la posibilidad de que los bebés ya sean capaces de soñar dentro del útero materno, pues también reciben en él estímulos y cierta información que puede tener forma de luces y sobre todo sonidos.

Por eso es importante establecer contacto con los bebés desde que están en la tripita, para que puedan recibir toda la información posible por nuestra parte e ir acumulando información y experiencias sensitivas que una vez nacidos se traducirán en emociones.

Y es que los sueños, en definitiva, son puras emociones. Y tal vez no podamos saber qué es lo que sueñan nuestros bebés mientras duermen plácidamente y nos dedican sonrisas, pero sí sabemos lo que podemos hacer por nuestra parte como padres a la hora de trasmitirles emociones, cariño y amor, el mejor coctel para hacer que si tienen sueños sean lo más placenteros posibles.

Sabemos que el día de mañana, con la ampliación de sus vivencias, sus sueños también se irán haciendo más complejos y posiblemente desagradables, pero mientras llega ese día quizá  podamos hacer posible que sean tan solo tranquilos, apacibles y bellos.