Cuando tu bebé cumple 2 años comienza a conocer el mundo a través del lenguaje. Va dominando el idioma cada vez más, lo va aprendiendo… y llega ese momento en el que se entera de que usando una palabra mágica podría llegar a hallar las respuestas a todas sus dudas e inquietudes… ¿por qué?

 

Interrogatorios que no tienen fin

Para los padres y familiares puede llegar a ser un poco extenuante, en ocasiones, tener a un bebé ansioso por descubrir cómo funcionan las cosas de su alrededor, pero debemos dejar el cansancio a un lado y darnos cuenta de que esta es una etapa importantísima en su desarrollo, ya que por un lado están perfeccionando sus habilidades comunicativas, y por el otro procesando la información que reciben. Es decir, que la temida y muchas veces cansina etapa de los “porqués” es un proceso cognitivo muy valioso para los niños y no debemos bajo ningún concepto ignorarlo.

Obviamente esta etapa es diferente en cada bebé, pero en definitiva siempre es una señal de que su pensamiento se está desarrollando. Lo único que buscan los niños con tantas preguntas es organizar su mundo, comprenderlo y captar la tu atención de aquellos a los que tanto quieren.

 

La importancia de mantener una buena actitud

Sin importar que sus preguntas puedan parecer irracionales o absurdas, es muy importante tener paciencia y contestar desde la más sencilla hasta la más compleja, empleando todo el tiempo posible para ofrecer la mayor claridad en la respuesta.

Una buena táctica que puede ser de mucha utilidad cuando la cantidad de preguntas sobrepasa el límite y ya estamos cansados de responder, es devolver al niño la pregunta con frases como, ¿y tú qué crees?, ya que de esta forma también conseguiremos motivarles y hacerles partícipes de un diálogo en el que saben que su opinión también cuenta y es importante.

En definitiva, lo más importante es aceptar que se trata de una etapa por la que casi siempre pasan los niños y que es absolutamente normal, armándonos de toda la paciencia posible para ayudarles a superarla con respuestas, con mimo y con mucha atención. Aprovecha cada una de las preguntas para ser y formar parte de su desarrollo y de su aprendizaje y favorecer la comunicación y el tiempo compartido con tu hijo.

No olvides que para los niños la opinión de sus padres es el mayor de los tesoros y que confían en ellos completamente a ciegas. ¡Sé su oráculo con humildad y sinceridad y sé un orgullo para ellos!