Tu hijo va creciendo y todo lo que cae en sus manos o puede alcanzar no duda en destrozarlo, pero, ¿a qué se debe este impulsivo hábito? Sus juguetes no le duran más de dos días y has tenido que elevar todo en casa para evitar que lo rompa…¿Te suena?

Sí, esta conocida situación se produce casi en todos los hogares con niños pequeños y es una situación que puede llegar a desesperar. Sin embargo, no es menos cierto que se trata de algo natural provocado por la necesidad de explorar las cualidades físicas de los objetos por parte de los bebés.

 

Una imparable curiosidad

El que un bebé rompa la cabeza de su muñeco hasta quedarse con ella en la mano o tire con fuerza al suelo algún objeto decorativo que encuentre, forma parte de su necesidad de inspeccionar, curiosear y ver qué sucede con cada cosa que hace.

Tu bebé necesita probar la dureza de los objetos, su fragilidad, su resistencia, el ruido que hacen y lo que ocurre si los golpea o deja caer. Las explicaciones que le das sobre por qué no debe hacer eso para él aún son complicadas y las olvida en cuanto aparece una nueva tentación de romper algo.

Con sus destrozos, tu bebé poco a poco va comprendiendo que es más fácil desgarrar un trozo de papel más fino que uno más grueso, que lo que tiene vidrio se rompe con mucha facilidad o que al oprimir a un muñeco puede romperse. Pero ojo, que igual que es importante que los adultos comprendan esto, es igual de importante que se mantengan firmes a la hora de decirle a su peque que no hay que hacerlo, ya que esto también formará parte del aprendizaje y desarrollo del bebé.

A tu bebé le resultará muy difícil comprender que hay cosas que no se pueden arreglar, como devolverle el pelo que le arrancó a un muñeco o unir las partes de la lámpara que rompió. Creerá que sus padres son omnipotentes y pueden hacer magia devolviendo todo a como estaba antes, pero tendrá que asumir, aunque no sea fácil, que hay cosas que no se pueden arreglar.

 

Consejos para sobrevivir a esta etapa

Para que tu bebé pueda disfrutar de esta importante etapa de exploración sin que tú, como padre, acabes en la desesperación absoluta, sigue estos consejos que te damos a continuación:

  • Aleja de su camino todo aquello que creas que va a ser una tentación para destrozar.
  • Regálale juguetes adecuados para su edad, que estén diseñados para soportar su curiosidad.
  • Los más adecuados son los juguetes de construcciones con piezas grandes, libros didácticos plastificados, piezas sencillas para encajar, juguetes sonoros y musicales.
  • Dale revistas viejas y papeles que pueda destrozar o cajas de cartón sobre las que pueda saltar, cuantas más cosas atractivas pongas a su disposición menos posibilidad tendrá de buscar objetos con los que no deba jugar.

 

Aunque a esta edad un bebé necesite descargar energía, también es importante que desarrolle actividades más tranquilas y tenga objetos que fomenten su creatividad y desarrollen su destreza manual como la plastilina, las pinturas, los rompecabezas, los juegos de construcción, etc.

Es muy importante que le acompañes en sus juegos para ayudarle a controlar sus actos y a encauzar su energía hacia actividades menos destructivas. ¡Acompáñale en su crecimiento!