La elección de compartir la cama con tu bebé es una decisión personal, de manera que lo más importante es que si decides hacerlo simplemente tomes las precauciones necesarias y evites los comentarios y críticas ajenas.

Muchos padres se sienten más seguros y tranquilos cuando tienen a sus bebés cerca de ellos, sobre todo durante las noches. Las principales razones de esto son el temor a que el bebé necesite algo y no lo oigan; la comodidad para cuidarlo en las madrugadas; o la creencia de que, al estar cerca, se estrechan los lazos afectivos.

Si eres de los que piensa así, es importante que lo hagas con cuidado y tomes nota de las siguientes recomendaciones.

 

Consejos para compartir cuarto con tu bebé

  • Para evitar que tu bebé se caiga de la cama, coloca el colchón bien pegado a la pared y pon al bebé entre la pared y tú, o utiliza una barrera de seguridad.
  • Haz que el bebé duerma sobre su espalda.
  • Utiliza una cama grande.
  • Evita acciones como abrigar demasiado o envolver mucho al bebé, emplear mantas pesadas o con pelo y cubrirlo hasta la cabeza.
  • Si el cabecero de la cama tiene barrotes en los que pueda quedar atrapada la cabecita del pequeñín, fórralo temporalmente con algo de tela.
  • No permitas, en la medida de lo posible, que las mascotas duerman en la misma cama que el bebé, pues pueden transmitirse bacterias perjudiciales para su sistema inmunológico.
  • Tanto papá como mamá deben ser muy cuidadosos, pues alguno puede rodearse mientras duerme y sofocar al pequeñín.
  • Existe el riesgo de que al compartir la cama con el bebé y dormir todos juntos, se sientan incómodos y no concilien un sueño profundo. En estos casos debería barajarse la posibilidad de dejar de hacerlo.

 

¿Prefieres que tu bebé duerma solito?

En el caso de que hayas tomado la decisión de no compartir la cama con tu hijo y enseñarle a dormir en su propio cuarto, te damos algunas sugerencias:

  • Comienza por crear una rutina diaria para dormir, en lo posible con una hora de anticipación y manteniendo el mismo horario. Puedes empezar con la cena y continuar con un baño, el lavado de los dientes, la lectura de un cuento y la despedida de buenas noches.
  • Si se despierta en la noche porque tuvo una pesadilla, tranquilízalo y explícale que solo fue un mal sueño. No trates de sacarlo de su cama, permanece a su lado hasta que se calme, la idea es que el bebé aprenda a enfrentar sus miedos por sí mismo.
  • Si ves que viene a tu cama, devuélvelo a su cuarto cuantas veces sea necesario, sin regañinas ni discusiones, al contrario, con mucha paciencia y firmeza. Al día siguiente le explicas la razón por la que debe dormir en su propia cama.
  • Trata de que su cuarto sea acogedor, regálale alguna manta o muñeco especial. Incluso puedes dejar una pequeña lámpara encendida o luz de emergencia para que ayude en este proceso de acomodación.