Tienes 32 semanas de embarazo, y puede ser que aunque solo quedan unas semanas para el nacimiento te parezca que falta una eternidad.

El peso del bebé posiblemente se haya duplicado en el último mes y te sientas extraordinariamente pesada, cansada y hasta algo torpe. Lo cierto es que el cansancio y el dolor de cintura son dos acompañantes prácticamente obligados en los últimos meses.

Entender el porqué de estas molestias quizá no sea de mucho consuelo, pero servirá para que no te preocupes innecesariamente.

 

¿Por qué estoy tan cansada?

Una razón bastante común es la falta de sueño, ya sea porque la tripa te hace difícil encontrar una posición cómoda, porque estás inquieta o ansiosa respecto al parto, o porque tienes que levantarte más a menudo para orinar. La única forma de enfrentar el agotamiento es tratando de descansar tantas veces al día como puedas.

Es cierto que si trabajas o tienes otros hijos que atender esto no será fácil, pero con un poco de ingenio podrás encontrar unos minutos para sentarte con los pies elevados o recostarte entre almohadas y relajarte. Si aun así no puedes dormir, permite que tu cuerpo descanse oyendo música suave o leyendo.

Otras molestias bastante comunes, como el dolor de cintura, son provocadas por el crecimiento del bebé y el consecuente aumento en el tamaño del útero. Para entenderlo mejor, piensa que es durante este mes cuando el útero se encuentra muy arriba. Al expandirse hacia el tórax, el útero presiona la parte inferior de las costillas, los pulmones y el aparato digestivo. Esto puede dificultarte la respiración, pues el útero presiona el diafragma; trata de acostumbrarte evitando movimientos o ejercicios bruscos y hablando en forma más pausada. Una vez que el bebé descienda encajando su cabeza, sentirás alivio con respecto a estas molestias.

Los músculos que sostienen la columna vertebral se contracturan y para mantener el equilibrio hacen que camines echada hacia atrás, lo que suele ser bastante molesto.

La pelvis experimenta cambios y los ligamentos se hacen más flexibles, lo que permitirá que ensanche su diámetro para que el bebé pueda encajarse (alrededor de la semana 36 de gestación).

La circulación de la sangre también se ve afectada por la presión del útero y esto puede hacer que tengas mareos por baja presión, por lo que es recomendable que no cambies bruscamente de posición. Levántate lentamente y preferentemente apoyada en algo firme.

La mala circulación puede hacer que durante el final del embarazo aparezcan ‘arañitas’ y varices, en muchos casos las varices también aparecen en la zona perianal, lo que indicará que son hemorroides. Casi siempre estas molestias desaparecen después del parto, cuando la circulación se normaliza. Sin embargo, es importante que le des atención cuando aparezcan: cuida tu dieta y consume bastante fibra y descansa con los pies en alto varias veces al día.

Por supuesto, no debes descuidar los controles médicos. Tu doctor te citará más a menudo, cada quince días o una semana. Controlará el estado del cuello uterino, tu peso y presión arterial, auscultará los latidos del bebé y tal vez te indique hacer una ecografía para evaluar el estado de la placenta, el crecimiento fetal y la presentación del bebé para el parto. Tendrás que hacerte un nuevo análisis de sangre para descartar una anemia y uno de orina.

 

Tu bebé

Si es tu primer bebé, probablemente ya esté ubicado con la cabeza en dirección a tu pelvis. Si nace antes de tiempo tendrá mejores posibilidades de salir adelante, pues ya está formado completamente y es mucho más fuerte, aunque sus pulmones todavía deban madurar. Solo le queda acumular más tejido graso bajo su piel y es probable que ahora pese 1,500 gramos, duplicando su peso para el momento del parto. Sus movimientos siguen siendo muy vigorosos, pero no tiene tanto espacio para moverse, lo que sentirás claramente.

Trata de tener todo listo para el momento del parto, esto ayudará a que las últimas semanas puedas tomarte las cosas con más calma. Si todavía no lo has hecho, prepara tu bolso para el ingreso y completa el ajuar básico del bebé.

Solo faltan unas semanas…cuando tengas a tu bebé en los brazos, olvidarás todas las incomodidades y solo sentirás la felicidad de que al fin haya llegado.