Apenas producida la concepción de un bebé, los cambios hormonales que preparan el organismo para recibir a un “huésped”  producen síntomas en la futura mamá. En algunos casos la mujer percibe de inmediato estos cambios y puede imaginarse que está embarazada, pero en otros pasa algún tiempo y se suman más síntomas hasta que decida hacer la prueba de embarazo.

Es importante recalcar que en  los primeros tres meses de gestación se forman los órganos principales del bebé, por lo que se requieren los máximos cuidados por parte de la mamá para evitar efectos perjudiciales en su desarrollo.

 

Algunos síntomas

En cuanto al retraso del periodo menstrual hay mujeres que son muy irregulares, pero si se conocen bien los ciclos la detección de un retraso será fácil. De todos modos no hay que olvidar que factores como el estrés, ciertos tratamientos médicos, dietas muy estrictas, etc., pueden afectar el ciclo menstrual. En otros casos se pueden tener sangrados en la fecha del período y, sin embargo, estar embarazada. Ante la duda, desde luego, nada mejor que hacer una prueba de embarazo.

  • Cambios en las mamas: Por lo general las mamas aumentan bastante de tamaño, las venas superficiales se hacen más notorias y los pezones comienzan a agrandarse y a oscurecerse. Todo esto no es más que la preparación del  cuerpo para amamantar.
  • Sin motivo aparente se presentará el cansancio, aunque se cree que pueda ser por efecto del nivel elevado de la progesterona, ya que esta hormona tiene efecto sedante.
  • Mareos y desmayos: Los cambios hormonales que permiten que el embarazo siga adelante también alteran el organismo, por lo que mareos y lipotimias en los primeros meses del embarazo son bastante frecuentes.
  • Náuseas y vómitos: Son muy comunes las náuseas matutinas y no hay que sorprenderse porque la sola mención de alimentos que antes encantaban las produzcan también o porque se tenga un “gusto metálico” en la boca. Por lo general estas molestias desaparecerán después del tercer mes aumentando el apetito y los posibles “antojos”.
  • Extrema sensibilidad: Es muy común escuchar a las embarazadas quejarse de estar muy “lloronas”, y es que la sensibilidad también aumenta con los cambios hormonales y la incertidumbre del nuevo estado.
  • Deseo de orinar con mucha frecuencia: En particular en la primera etapa del embarazo, el útero presionará la vejiga, por lo que ésta necesitará vaciarse con más frecuencia. Es normal. Sin embargo, si se tiene ardor o molestias al orinar hay que acudir al médico, pues también en esta etapa son frecuentes las infecciones urinarias.

 

Tan pronto como sospeches o confirmes que estás embarazada es importantísimo que visites a tu médico. Si no tienes un ginecólogo u obstetra de confianza, consulta con tu médico de cabecera y él te orientará.

 

 

Frecuencia de las consultas

Después de la primera consulta, el médico te irá citando para controles mensuales hasta el séptimo u octavo mes. Entonces comenzarán los controles quincenales que sobre las últimas semanas serán aún más frecuentes.

No dejes pasar el tiempo y no dejes que pasen más de tres meses a partir del primer día de tu última menstruación.

 

La primera consulta

El médico necesitará preparar tu historia clínica. Para ello necesitarás los antecedentes médicos tuyos y los de tu pareja.

Algunos datos básicos: la edad y ocupación de ambos, enfermedades que hayan tenido desde la infancia, alergias, operaciones, si consumen alcohol, drogas o tabaco, el historial médico de la familia, en particular si hay enfermedades de tipo hereditario y también si existe predisposición a embarazos múltiples. Si utilizabas anticonceptivos, cuáles y cuándo dejaste de usarlos; tu historial ginecológico y, por supuesto, la fecha de la última menstruación; si has estado embarazada previamente y/o sufriste abortos espontáneos o provocados…etc.

La mayoría de los doctores realizan controles de presión arterial, peso, altura uterina (crecimiento del embarazo) y latidos fetales, e indican distintos tipos de exámenes complementarios en cada una de esas visitas. Con ellos se comprueba si la evolución del embarazo es normal.

Pero no solo el médico querrá saber cosas, ya que también es el momento de que tú y tu pareja planteen todas sus dudas y no vacilen en volver a preguntar si la respuesta no fue clara. Dada la ansiedad que produce esta primera visita al médico es normal que uno olvide la mitad de las cosas que quería preguntar, por eso es aconsejable llevar anotadas las preguntas.

El doctor podrá asesorarte en otros asuntos, incluso previamente a un embarazo, para saber si es el momento adecuado. Por ejemplo:

  • Anticonceptivos: Si has tomado anticonceptivos hasta ahora, el sabrá (según cuál hayas tomado), si es mejor dejar pasar tres meses para embarazarte o si esto es innecesario.
  • Riesgos en el trabajo: Al analizar tu ámbito laboral y el de tu pareja, podrá detectar si hay algo en él que represente riesgos para el embarazo, utilización de productos químicos, plomo, rayos X o si te exigen esfuerzos físicos; sí es así, te podrá sugerir que hacer en cada caso.
  • Peso: Si tienes demasiado o poco peso previo, tal vez necesites ver a un nutricionista para hacer los ajustes necesarios, una dieta equilibrada es fundamental para el buen desarrollo de tu hijo.
  • Rubeola: Puesto que esta enfermedad puede dañar al bebé, en particular en los primeros meses del embarazo, es muy importante detectar mediante análisis de sangre si tienes anticuerpos contra la rubeola, y si no los tienes, evaluar la posibilidad de vacunarte. En caso de hacerlo tu médico podrá indicarte cuánto tiempo esperar para un embarazo.
  • Enfermedades hereditarias: Si algún miembro de la pareja tiene antecedentes de enfermedades hereditarias (por ejemplo: hemofilia), o tienes dudas al respecto, el médico indicará si es necesario consultar a un genetista antes de un embarazo.

 

El examen físico

Normalmente, en la primera visita se hace un examen general. El médico te auscultará los pulmones y el corazón. Examinará  tus manos, piernas y tobillos en todas las visitas. Es normal que durante el embarazo encuentre edemas, pero la excesiva retención de líquidos puede relacionarse con la pre-eclampsia. También debe controlarse la aparición de varices. Este examen será necesario en cada visita.

Es probable que el médico mida la altura para tener una idea del tamaño de la pelvis, lo que permite saber si el bebé podrá nacer por parto normal o si se hará necesaria una cesárea. El control del peso permite ver si es necesario hacer ajustes en la dieta para controlar el aumento durante el embarazo.

También se controlará la altura del útero, lo que revela cómo crece el bebé y cuándo se acerca el parto según esté ubicada la cabeza.

A partir del cuarto mes o antes, el médico controlará también los latidos del bebé.