Cada vez está más cerca el nacimiento de tu hijo y saber que pronto lo tendrás en tus brazos probablemente te haga sentir ansiedad y algún temor al parto o al tener que asumir un nuevo rol, el de mamá.

 

Controles médicos

A partir de la semana 36 de embarazo, tu médico querrá que vayas a consulta cada semana para controlar tu estado físico, peso, presión arterial y el estado del cuello uterino, así como para auscultar los latidos del bebé y comprobar su posición en el útero.

Si durante los meses anteriores has hecho un buen control prenatal, siguiendo los consejos médicos, cuidando tu dieta, el aumento de peso, haciendo algo de ejercicio y asistiendo a los cursos de preparto, estarás en condiciones de enfrentar estas últimas semanas con más tranquilidad.

Una ventaja del curso prenatal es que te permitirá familiarizarte con la matrona que asistirá a tu médico cuando nazca tu bebé, tal vez te resulte más fácil hablar con ella de tus dudas o temores y sus consejos te serán muy útiles.

Pero si la matrona que dirige el curso prenatal no fuera la que esté en el parto (lo que suele suceder en los hospitales), puedes estar tranquila, ya que siempre son profesionales especialmente entrenadas para acompañarte en ese día tan importante.

 

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El trabajo fuera de casa

Tal vez creas que lo mejor es trabajar hasta el último momento para así disponer de más tiempo para estar con tu bebé una vez nazca, pero los médicos coinciden en señalar que no es prudente continuar trabajando el último mes de embarazo salvo que, claro está, tu trabajo no exija ningún esfuerzo físico o que puedas realizarlo desde tu propia casa.

 

Descanso

Es probable que por el aumento de peso y volumen de la tripa te sientas algo torpe y te agites al moverte, pero la única solución a esto es tomarse las cosas con calma y descansar todo lo que puedas. Aprende a aceptar la ayuda de otros miembros de la familia, lo importante es el cuidado de tu salud y la del bebé.

Lo ideal es que para este momento la casa esté lista para la llegada del bebé y solo queden pequeños detalles que no cansen demasiado.

Si se te hace difícil conciliar el sueño, ya sea por la ansiedad o porque no encuentras una posición cómoda, trata de relajarte con ejercicios de respiración. Escucha música suave, lee y prueba a rodearte de almohadas para estar un poco más descansada. Recuerda poner los pies más altos para evitar edemas.

 

El bebé se acomoda

Al acomodarse para nacer el bebé se encaja en la pelvis, aliviando la presión en el diafragma y las costillas pero aumentándola en la vejiga, por lo que necesitarás orinar con más frecuencia.

El útero es ocupado completamente por el bebé, pues mide cerca de 59 centímetros y pesa alrededor de dos kilos y medio. Como no tiene mucho espacio sus movimientos serán como pequeños golpecitos. Hasta el momento del parto aumentará unos 30 gramos diarios.

Como seguramente te habrá explicado tu doctor, la fecha de parto es “fecha probable”, especialmente si eres primeriza, lo que significa que el parto puede adelantarse o retrasarse. De todos modos, si naciera ahora, tendría plenas oportunidades de vivir, ya que todos sus órganos están bien formados. Es por esto que se aconseja tener todo listo un par de semanas antes de la fecha que te han dado.

Si puedes tomarte tiempo de descanso para leer, te sugerimos que busques toda la información posible sobre el parto, cesárea, lactancia, etc…, cuantas menos dudas tengas menor será tu ansiedad hasta que llegue la fecha.

 

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