Al fin estás llegando al fin del segundo trimestre de tu embarazo. En un embarazo normal estos meses deberían transcurrir sin mayores molestias, sin embargo, el que no existan no es razón para prescindir del control médico adecuado.

La Organización Mundial de la Salud indica que en el transcurso del embarazo deben realizarse por lo menos diez (10) visitas al ginecólogo, hasta el séptimo mes el médico te citará cada cuatro semanas aproximadamente.

Si has cumplido con el plan indicado por el ginecólogo desde que confirmaste el embarazo, en esta visita el médico controlará tu peso, la presión arterial, te hará un examen ginecológico y escuchará los latidos del bebé.

El aumento de peso

Los médicos recomiendan cuidar el aumento de peso para evitar complicaciones en el desarrollo del bebé y el parto. Por eso en cada consulta tu doctor te pesa y lleva un registro que le permite evaluar cuánto has aumentado desde que te quedaste embarazada (de ahí la importancia de un control desde el primer mes de gestación).

La opinión médica generalizada es que se considera aceptable un aumento total de peso de entre ocho y doce kilos, pero quien determina si tu aumento es aceptable es el médico que evalúa tu estado general.

Puesto que este es un periodo en que el bebé crece rápidamente, el aumento de peso puede ser mayor y es importante que te controles semanalmente. Se considera normal aumentar hasta medio kilo por semana, a menos que tu médico te indique lo contrario.

La importancia del descanso

Aunque te sientas muy bien no abuses de tus energías y evita los movimientos bruscos. En realidad, lo ideal es que trates de descansar un poco más de lo habitual. Si trabajas fuera de casa, trata de tomar descansos más frecuentes evitando pasar mucho tiempo parada.

La progesterona, que prepara los senos para la lactancia y relaja los ligamentos para el parto, afecta también las articulaciones, por lo que es frecuente que aparezcan dolores de espalda. Para aliviar los dolores toma descansos más frecuentes, cuida de mantener una buena postura, evita los tacones altos y los muy bajos. Una ducha caliente puede ayudar, recuerda que no debes tomar analgésicos sin indicación médica.

Otra razón para que descanses es poner los pies en alto para aliviar los edemas en las piernas, que se acentúan con el aumento de peso y por la retención de líquidos. Además del descanso, en este caso es importante que consumas mucho líquido, dos litros como mínimo, y que evites los alimentos muy salados.

 

El cuidado de las mamas

Los pechos habrán  aumentado en forma considerable. Es importante que uses un sujetador adecuado ya que esto ayudará a evitar que los ligamentos que los sostienen se estiren, quedando irreversiblemente caídos.

La secreción de leche es normal, no intentes forzar su salida presionando los pezones. Limpia los pezones con suavidad y sécalos con toques de toalla, no los frotes. Los protectores también te serán útiles para mantenerlos secos.

Los pezones planos o invertidos (que no sobresalen), no son obstáculo para amamantar. Pídele a tu obstetra que te enseñe la técnica apropiada para prepararlos, o pregunta al médico si necesitas usar protectores especiales para hacer que el pezón mejore.

Cuidados estéticos

Los cambios hormonales propios del embarazo suelen ser favorables para el pelo y la piel, pero en algunos casos no es así. Puede que el cabello se vea más graso o seco que antes. Lo aconsejable es usar champús de buena calidad, apropiados para tu clase de cabello, lavándolo con mayor frecuencia si es graso y evitando usar el secador de pelo muy caliente si es seco. Evita castigar el pelo con tinturas o permanentes, lo ideal es un buen corte que te resulte fácil de manejar y secar.

Aunque la piel suele verse más suave, también es cierto que aumenta la pigmentación y pueden aparecer manchas en el rostro, pero estas manchas desaparecerán después del parto. Está totalmente contraindicado usar productos químicos para blanquear la piel, pues estos solo agravan las manchas, lo único que puedes hacer es evitar exponerte al sol usando un filtro solar cuando debas hacerlo para que no empeoren y usar maquillaje para disimularlas.

Si tu piel es muy grasa, límpiala a menudo siempre con productos de buena calidad que no sean irritantes. Si  por el contrario se vuelve muy seca, evita el jabón, hidrata y nutre la piel con frecuencia.

Cuida tus manos y uñas usando guantes cuando laves o hagas determinadas tareas agresivas. Es bueno mantener las uñas cortas, puedes protegerlas con un esmalte con base de calcio, pero también ayuda a fortalecerlas el consumo de lácteos y derivados.

Es importante que uses ropas sueltas y cómodas, preferiblemente de telas naturales como el algodón, pues por los cambios hormonales propios de tu estado es normal que aumente la transpiración.

El desarrollo del bebé

Tu bebé crece rápidamente y los suaves movimientos que puedes empezar a percibir se deben a su vigoroso movimiento. Es probable que reaccione ante ruidos fuertes.

Por supuesto el movimiento no es permanente, puesto que los bebés también necesitan descansar, aunque no siempre descansan cuando su mamá lo hace. No te asombres si sus movimientos te impiden dormir alguna noche.

Puede chuparse el dedo pulgar, toser o tener hipo. Pero, ¿cómo es? Mide alrededor de 30 a 33 cm. y pesa poco más de medio kilo. Tiene cabello y se han desarrollado los dientes de leche en sus maxilares pero todavía se ve muy delgado pues aún no ha desarrollado tejido adiposo.

 Cosas que hacer

No esperes al último momento para preparar la habitación y las cositas del bebé. Recuerda que en los próximos meses aumentarás bastante de peso y te costará más moverte.

Es mejor ir organizando todo ahora, de modo que hacerlo sea un placer y no una carga. Si trabajas, asegúrate de que tu jefe haya recibido los certificados pertinentes y se hagan los trámites para sustituirte, debes notificar con tiempo cuándo cogerás la baja que te corresponde por ley.