El crecimiento fetal durante el embarazo y la secreción de leche durante la lactancia son procesos que necesitan el aporte adecuado de nutrientes.

Durante el embarazo, la mujer requiere una mayor cantidad de nutrientes para poder satisfacer sus necesidades básicas y las del bebé que está gestando.

En la embarazada ocurren diferentes  cambios metabólicos, así como también  en el bebé en crecimiento, y estas modificaciones producen en el organismo materno demandas de nutrientes adicionales que deben ser cubiertas mediante un aumento en la ingesta habitual de alimentos. Sin embargo, esto no significa que la futura mamá deba “comer por dos”.

La embarazada aumentará de peso para poder cubrir  los requerimientos extras de la gestación y la lactancia, y este incremento va a ocurrir  fundamentalmente durante el 2° y 3° trimestre del embarazo.

El aumento de peso corresponde al peso de la placenta, al peso del bebé que se está formando y al aumento de los órganos de la mamá, es decir , del útero y  de las mamas.

Los controles de peso  deben ser realizados regularmente durante este período, ya que es muy importante mantenerlo dentro de los límites normales para evitar posibles complicaciones. Cualquiera de los dos extremos, ya sea el exceso de peso o el déficit del mismo,  son perjudiciales para la salud de la embarazada y del bebé en gestación.

Los  conocimientos actuales demuestran que la malnutrición en la embarazada conduce a un alto porcentaje de abortos y nacimientos prematuros, y el déficit de calcio y proteínas en la alimentación materna parece estar claramente relacionado con la estructura ósea y la masa muscular del  bebé recién nacido.

 

¿Qué alimentos  debe comer una mujer embarazada?

Debes preferir  las carnes desgrasadas, pollo  o pescados frescos, suficiente cantidad de  verduras y frutas frescas, leche, yogur y quesos, cereales y legumbres, huevos enteros 2 a 3 unidades por semana, y debes ingerir abundante cantidad de líquidos (al menos 8 vasos al día).

Los dulces, el azúcar y las gaseosas debes consumirlas con moderación (no abusar), así como también deberás moderar el consumo de sal o comidas saladas.  Debes limitar el consumo de grasas y frituras. Si comes en exceso estos alimentos, puede llegar a ser perjudicial para tu salud y la de tu bebé.

Es importante evitar durante el embarazo y la lactancia el consumo de  alcohol, el cigarrillo y la cafeína, ya que estas sustancias son absorbidas por tu organismo.

No te olvides de que alimentarse correctamente es lo mejor que puedes ofrecerle a tu bebé  como regalo antes del nacimiento.

 

Necesidades nutricionales en los diferentes periodos

1° Trimestre de embarazo

Durante este período las necesidades nutricionales no aumentan, generalmente no se observa un aumento de peso, pero sí se considera sumamente  importante la alimentación, la cual se recomienda que sea “variada y bien equilibrada”.

Es frecuente que algunas mujeres  lleguen  al embarazo  con  un estado de mala nutrición,  donde se pueden detectar bajas reservas de algunas vitaminas o minerales, y esto sucede  a menudo como consecuencia  de una alimentación desequilibrada, con una baja ingesta de lácteos, imprescindible para lograr un buen aporte de calcio, con  consumo escaso de verduras y frutas, con  ingestas  periódicas de comidas rápidas, etc.

Por lo tanto, la “futura mamá” debe ser muy cuidadosa  e inteligente a la hora de seleccionar los  alimentos que va a comer,  pues ahora deberá tener en cuenta que no solamente elige para ella, sino  también para  nutrir al bebé que  se está formando.

2° y 3°  Trimestre de embarazo

Durante  estos meses, a diferencia del anterior período, el tamaño del bebé aumenta de manera importante.

Es aquí donde  se debe introducir, sin más tardar, una alimentación variada. La alimentación adquiere ahora mayor importancia porque las necesidades nutricionales aumentan en relación al primer trimestre de embarazo. Asimismo, se debe mantener una placenta rica en nutrientes, pues es de donde el bebé tomará lo que necesita para  crecer y desarrollarse adecuadamente.

En este período la mujer embarazada debe aumentar la cantidad de energía, proteínas, vitaminas y minerales que ingiere  a través de la alimentación, para permitir el crecimiento del bebé, la placenta, el útero y las mamas.

La ingesta diaria de líquidos recomendada debe ser  de 2 litros como mínimo.

Muchos estudios de investigación han demostrado que  la “calidad nutricional” de la alimentación en este período afecta al curso y resultado del embarazo.

El estado nutricional previo a la gestación  también constituye un factor fundamental que puede afectar la salud de la embarazada y la de su bebé.

 

¿Cuál es  el aumento de peso recomendado durante el embarazo?

Existen en la actualidad diversas recomendaciones que pretenden llevar a un óptimo incremento de peso durante  todo el embarazo. En las mujeres de peso normal, previo a la gestación, el intervalo deseable de incremento de peso debe oscilar entre los 10 y los 12,5 kg., aproximadamente, al final del embarazo.

Está claramente establecido que la pauta más saludable de aumento de peso  es aquella que se efectúa de manera gradual. Las fluctuaciones bruscas de peso se relacionan con mayor probabilidad de presentar excesiva retención de líquidos y posibles complicaciones en el curso del embarazo.

La velocidad recomendada de incremento de peso es de aproximadamente 1 a 2 kg., como máximo, durante el primer trimestre de  embarazo, y un rango de 350 a 500 gr. por semana a partir del 4° mes para mujeres con un peso normal al inicio del embarazo. En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta que estos valores intentan  servir de  guía y cambian si se trata de mujeres con bajo peso al comienzo del embarazo, con sobrepeso u obesidad, así como portadoras de gemelos.

Para tu tranquilidad, debes tener presente que después del parto, si continúas comiendo correctamente y practicando ejercicios moderados, no vas a tener problemas para volver a tu peso habitual gradualmente.