Los denominados súper alimentos, alimentos mejorados o alimentos funcionales, son aquellos capaces de cubrir las necesidades nutricionales de un niño de forma adecuada y, especialmente, cuando se presentan deficiencias alimentarias per sé. Estos alimentos, además,  poseen abundantes agentes beneficiosos ideales para las funciones específicas del organismo.

Pero lo cierto es que no siempre está claro del todo cuáles son esos alimentos y cómo podemos diferenciarlos del resto. Al hablar de alimentos inteligentes podemos diferenciar entre varios tipos, entre los cuales destacan:

  • Alimentos fortificados. Cuando el envase tiene una leyenda que dice, “enriquecido”, “reforzado” o “complementado”, se trata de un producto obtenido mediante la adición de sustancias nutritivas específicas a un alimento tradicional.
  • Alimentos probióticos. Los alimentos denominados “probióticos” cuentan con la acción de microorganismos particulares que favorecen nuestro bienestar.

Si tu hijo come poco o rechaza categorías completas de alimentos, siempre puedes hallar en estos productos enriquecidos una alternativa para reforzar de manera correcta su nutrición y siempre bajo la supervisión del pediatra.

 

Diferentes niños con necesidades distintas

Todos los niños tienen necesidades diferentes, al igual que ellos son distintos entre sí. En este sentido, lo que le funcione a uno no tiene por qué ser bueno también para el otro, por lo que en estos casos es mejor atender la opinión del especialista y no la de una amiga o algún familiar con su caso y experiencia concreta.

  • Más vitaminas. La mayor parte de la oferta de alimentos enriquecidos con vitaminas se concentra en las bebidas de frutas a base de fructuosa o en combinaciones de soya.
  • Falta de calcio. La falta de este mineral por un bajo consumo de lácteos puede compensarse con alimentos que vienen enriquecidos con calcio como cereales, galletas y compotas.
  • Falta de hierro. Si tu hijo no consume la suficiente carne o pescado necesaria para mantener unos niveles saludables de hierro, tu pediatra puede sugerirte productos enriquecidos o que contenga como suplemento este mineral para evitar anemias.

Recuerda que estos “alimentos mejorados”  o “súper alimentos” son una alternativa, pero no una base fundamental de alimentación para el organismo.  Lo ideal es que, en casos de deficiencias alimenticias, se consulte con el pediatra sobre su uso para contrarrestar las carencias, pero es importante procurar habituar a los niños a comer bien y a consumir  todos los nutrientes que necesitan procedentes de las fuentes directas, como son las frutas, las verduras, los cereales o las carnes.