De una alimentación saludable dependerá el buen desarrollo de un bebé, y por ello es tan importante aprender sobre hábitos de vida saludables con los cuales evitar riesgos y desajustes como el grave problema de la obesidad infantil, tan presente en nuestros días.

Y es que la obesidad infantil es una de las principales preocupaciones con respecto a  la salud que existe en la actualidad, y de acuerdo con los especialistas, está presente por culpa de los cambios alimenticios y de las nuevas formas de vida cada vez más sedentarias de la población. Por este motivo es cada vez más común el encontrar niños que crecen con problemas de sobrepeso, y se trata de un grave problema con preocupantes consecuencias para un correcto desarrollo del niño/a.

La tradición ha hecho que se asocie la imagen de un bebe gordito con el concepto de un bebé sano y saludable pero nada más lejos de la realidad, ya que el exceso de peso (y siempre y cuando se trate verdaderamente de un exceso) no suele ser sinónimo de bienestar, al igual que tampoco lo es el defecto de peso.

Aunque eso sí, más allá de pensar si un bebé es gordito o es delgado, lo que verdaderamente importa es que esté sano, y estar sano no va relacionado a la fuerza ni con lo primero ni con lo segundo. De ahí la importancia de llevar siempre controles médicos en el pediatra que vayan evaluando si el crecimiento y desarrollo de un bebé va acorde a los estándares establecidos y dentro de lo que se pueda considerar un ritmo normal y saludable.

Controlar sabiamente la alimentación del bebé también es un aspecto fundamental en todo este tema, y en caso de duda también es siempre recomendable consultar con el especialista sobre qué tipos de alimentos se pueden ir incorporando tras el período lactante y cuáles no.

En cualquier caso no existe una fórmula estrella con la que siempre se acierte y se evite una mala alimentación, pero estar atento a la calidad de los alimentos o a sus nutrientes siempre será un camino hacia el éxito.

 

Consejos para una alimentación sana y equilibrada

  • Cuando el bebé comience a probar nuevos sabores, haz que pruebe diferentes tipos de verduras y frutas e incorpóralas poco a poco en su menú.
  • Evita siempre agregar demasiado azúcar o grasa en la elaboración de sus comidas.
  • Busca recetas saludables con las cuales conseguir reemplazar las típicas galletas o platos demasiado dulces o con excesivas grasas saturadas.
  • Estimula su desarrollo físico y motriz con juegos que exijan movimiento y, conforme vaya creciendo, motívale para la práctica de algún deporte. La natación puede ser una buena alternativa, ya que puede practicarse desde apenas los seis meses.
  • Sé su ejemplo a la hora de comer y procura que los hábitos saludables sean practicados por toda la familia.
  • No olvides nunca consultar al médico a la hora de planificar la dieta del bebé o de modificarla. Actúa con cabeza y nunca por modas.