Con el exceso de trabajo que existe y que viven hoy en día tanto padres como madres, a veces no se puede pasar mucho tiempo al lado de los hijos o tanto como se desearía. Sin embargo, muchas veces el trabajo suele convertirse por parte de algunos padres en una excusa para no compartir tiempo en familia o dedicar el tiempo libre a los hijos, lo cual es un error que puede tener consecuencias muy graves en el desarrollo de los pequeños.

Por diversos factores como el trabajo o los compromisos labores y sociales, es probable que el tiempo que pasas con tu hijo no sea el que deseas y que incluso experimentes cierto sentimiento de culpa. Muchos padres tratan de menguar esta situación con regalos costosos o cierta complacencia a la hora de impartir el orden, pero es importante saber y darse cuenta de que esta siempre es una solución simplista y totalmente errónea.

Es muy importante que la relación entre los padres y los hijos se construya desde antes incluso de nacer, dedicando tiempo a hacer cosas juntos, a pensar en el bebé, en su futuro…siendo su compañía diaria y su máxima protección. Y el papel del padre es absolutamente crucial en este sentido, ya que el hecho de que no lleve la carga y la responsabilidad principal de un embarazo, no repercute en la dejadez de funciones.

Es muy importante sacar todo el tiempo posible para dedicar a las necesidades de un hijo previas al nacimiento, como las revisiones médicas o la compra de todo aquello que vaya a necesitar, la decoración de un cuarto nuevo…etc. Todo lo que implique ir creando espacios íntimos junto al bebé y en familia.

Una vez nacido, el tiempo nunca puede ser una excusa para no dedicarse a las necesidades básicas del niño, que no solo pasan por los cuidados diarios y esenciales, como el baño o la comida, sino también por las necesidades emocionales. La comunicación con la pareja es igualmente fundamental, y es necesario que ambos miembros compartan cada uno de los aspectos que implican el desarrollo y crecimiento de un niño, las dudas y todos los posibles temores.

 

Buscar el equilibrio es la clave de conciliar

  • Con la lactancia el vínculo entre madre e hijo se hace cada vez más fuerte, pero esto no quiere decir que el padre no pueda participar de igual forma. Para lograrlo puede cogerlo y mecerlo en sus brazos con el fin de que el bebé sienta los latidos del corazón y el olor. No hay que tener miedo ni vergüenza de hablar al bebé y de expresarle lo mucho que se le quiere, y así también comenzará a identificar la voz.
  • Repartir y compartir tareas específicas, como cambiar los pañales o dar la comida en las horas más complejas del día, hará también que el bebé mantenga contacto con sus dos progenitores fortaleciéndose los lazos y los vínculos de la familia.
  • Expresar todas las dudas y los miedos. Hablar con la pareja, e incluso con otros padres, hará posible también que se fortalezcan los vínculos y que no se creen con el tiempo barreras ni inseguridades de ningún tipo.
  • Dar lo mejor de uno mismo. La comunicación, la paciencia, el amor y el respeto mutuo harán que el tema de la conciliación familiar sea mucho más sencillo.

 

Nadie dijo que fuera fácil…, pero juntos siempre es y será mejor.