Cuando comienza el tercer mes de embarazo los cambios físicos todavía no son demasiado notables, aunque esto dependerá de cada mujer, de hecho muchas aún a esta altura del embarazo han podido sobrevivir con sus ropas de siempre sin necesidad de comprarse aún ninguna prenda específica de embarazadas, lo cual puede ser un alivio además de un gran ahorro.  Y es que, los vómitos que muchas veces se generan desde el comienzo del embarazo a esta parte, hace que no se gane peso como se gana en las siguientes etapas.

A partir del tercer mes el médico controlará más el peso de la mamá, que no rondará seguramente para el tercer mes más de los dos kilos. Los problemas intestinales también pueden ser frecuentes en este periodo, ya que todo se ralentiza más mientras nuestro cuerpo sigue adaptándose a la nueva situación. El sueño también es muy frecuente, así como los primeros episodios de insomnio.

Es muy importante que en esta etapa se controle más que nunca la ansiedad, el cansancio y el estrés, ya que los episodios de insomnio seguro que aumentarán  este tipo de malestares, no siendo nada beneficiosos para la salud ni de la mamá ni del bebé. Buscar apoyo, delegar y aprovechar para descansar relajadamente el máximo tiempo posible, serán claves en esta lucha contra el estrés.

 

El crecimiento y el desarrollo del bebé

El tercer mes marca un punto de inflexión en el ritmo y en la nueva vida de la madre, que ya va viendo con más nitidez el proceso y sueña con poder verlo en una ecografía. Es cierto que el bebé aún apenas tiene peso, pero en esta etapa ya está bastante desarrollado. Poco a poco se van desarrollando sus órganos, los músculos, los sentidos…y también los genitales, que permitirán pronto saber el sexo del bebé a los padres.

Este desarrollo hará que empiece poco a poco a moverse y a hacerse notar en la tripita de mamá.

 

La importancia del seguimiento médico

Al estar formándose los órganos del pequeño/a en esta etapa es muy importante llevar un control en todo momento del embarazo, así como de la alimentación y de los hábitos que se estén siguiendo. A pesar de que no sea del todo visible para el resto el embarazo aún, es la etapa quizá más importante en el desarrollo del bebé.

En este sentido, el médico o la matrona establecerán si la madre está comiendo de manera correcta, si están bien sus niveles de vitaminas o si se ha presentado algún tipo de intolerancia o problemas como la diabetes gestacional. Puede ser que el médico recomiende la toma del ácido fólico (si aún no se tomaba) o suplementos vitamínicos o de hierro según el caso.

Tener presentes los antecedentes familiares, especialmente femeninos, siempre es recomendable de cara a problemas hormonales, abortos o de diabetes propia del embarazo.

En el caso de que la madre ya haya cumplido los 35 años, es probable que se realicen pruebas específicas relacionadas con las alteraciones de los cromosomas que puedan provocar daños al bebé o la aparición de alteraciones congénitas, como el síndrome de Down. La amniocentesis será una prueba casi segura.

En este segundo trimestre también se realizará alguna ecografía que servirá para saber si viene un niño o dos, y para concretar también los tiempos del embarazo de manera más exacta.

También es aconsejable realizar un seguimiento continuado y preventivo con el dentista, ya que aunque parezca que nada tiene que ver, lo cierto es que el embarazo puede provocar incluso problemas en las encías que pueden agravarse con la falta de mineralización del cuerpo.

 

Otros aspectos a tener en cuenta a partir del tercer mes

No te olvides de comunicar en el trabajo, si es que aún no lo has hecho, que estás embarazada, ya que deberán ir tramitando los permisos necesarios para tu sustitución y tu jefe podrá tener en cuenta que necesites más descansos otorgándote, quizá, y en la medida de lo posible, otro tipo de funciones a las habituales.

La comunicación del nuevo estado es muy importante, no solo por motivos administrativos, sino porque con toda probabilidad tendrás que ausentarte algunas horas para la realización de todas las pruebas médicas y rutinarias que el embarazo precisa.

Si aún no has encontrado ningún curso para la preparación al parto, es bueno que te vayas informando ya en esta etapa y consultes a tu matrona si ella misma realiza alguno en tu centro de salud. No es que sea algo obligatorio la asistencia a este tipo de cursos, pero ayudará a que la madre se sienta más tranquila gracias a la guía y a los consejos que la especialista establecerá para ese día del parto, preparándote tanto física como psicológicamente para ese momento. Pero si decides finalmente asistir nunca vayas sola, deja que te acompañe tu pareja o algún familiar cercano como tu madre o tu hermana, ya que el apoyo durante el embarazo y frente a algo tan importante como es el parto, es fundamental.

Y, sobre todo, relájate. No importa si haces más o menos cosas, jamás te sientas inútil por ello, ya que el estado por el que estás pasando es tan importante que dará lugar a una nueva vida, y por tanto la noción de la inutilidad no viene desde luego al caso. Pide ayuda cuando lo creas necesario y no dejes que el ánimo decaiga, tienes de sobra motivos para sonreír.