Según las estadísticas, por lo menos el 15% (en algunos países se habla de un 20%, un 30% y hasta un 40%) de las mujeres en edad reproductiva presenta una condición médica llamada endometriosis, y los casos más comunes se diagnostican en mujeres entre los 25 y los 40 años. El problema es que en la mayoría de los casos la endometriosis se diagnostica tarde, porque muchas mujeres consideran que el dolor asociado a la menstruación es normal y que hay que soportarlo como sea.

Muchas mujeres que desean tener un hijo y no logran quedarse embarazadas, comienzan a hacerse estudios y descubren que lo que originaba estos dolores era la endometriosis. Otras, después de muchos años de soportar el dolor y cuando las molestias son insoportables, consideran entonces la consulta ginecológica. Lamentablemente, para cuando se diagnostica, ya se ha producido daño en el aparato reproductor femenino que no siempre se puede revertir.

 

¿Qué es la endometriosis?

El endometrio es el tejido que reviste el útero cada mes para permitir que si un óvulo es fecundado anide en él. Cuando no se produce la fecundación se expulsa durante la menstruación.

En algunos casos, parte de ese tejido crece en otros órganos fuera del útero (ovarios, trompas de Falopio y ligamentos que sostienen el útero. Con menos frecuencia se puede formar en la vejiga, el intestino y la vagina), y en ese caso puede dar lugar a la formación de tumores sumamente dolorosos.

No se conoce aún su origen, pero se cree que puede haber un factor genético que predisponga a una mujer a padecerla.

 

¿Cómo se origina?

Esto es algo que todavía no tiene una explicación, aunque la mayoría de los especialistas se inclinan por la teoría de que, durante la menstruación, parte del flujo en lugar de expulsarse por la vagina va a las trompas de Falopio y allí las células endometriales se adhieren a otros órganos.

Sin embargo, a diferencia del tejido que se forma en las paredes del útero, la sangre y el tejido que se desprenden de los tumores endometriales no tiene forma de salir del cuerpo, lo que causa irritación en los tejidos que los rodean.

En reacción a esta irritación, el cuerpo puede cubrir esta región con adherencias o tejidos cicatrizales que pueden producir mucho dolor a la mujer. Si el tejido afecta a las trompas de Falopio o a un ovario, puede impedir que salga el óvulo o que llegue al útero impidiendo la concepción.

 

¿Cuáles son los síntomas?

  • Dolores pélvicos crónicos.
  • Calambres y dolores antes y durante la menstruación.
  • Dolor en las relaciones sexuales.
  • Hemorragias fuertes o irregulares.
  • Problemas intestinales y en la vejiga.
  • Fiebre (en algunos casos).
  • Cansancio excesivo.
  • Problemas para concebir (en casos graves).

 

Como en casi todos los problemas médicos, la intensidad de los síntomas varía de una mujer a otra. Algunas afirman no haber tenido nunca dolores, otras apenas sufren dolor (aun cuando tengan muchos tumores), y otras muchas tienen fuertes dolores.

Puesto que el ciclo menstrual estimula el tejido endometrial, los síntomas se agudizan, mientras que cuando el periodo cesa (por embarazo o menopausia) los síntomas disminuyen.

 

¿Cómo se diagnostica?

Puede que el médico, basándose en los síntomas y en una ecografía que muestre algún crecimiento anormal cerca del útero o los ovarios, suponga que se trata de endometriosis, pero la mejor forma de asegurarse es mediante una laparoscopía.

Para realizarla el médico hace una pequeña incisión en el abdomen de la mujer, por la que se introduce el laparoscopio, que es un microscopio con el que puede verse el interior del abdomen y determinar con exactitud cuál es el estado de los órganos.

 

¿Qué tipo de tratamiento hay?

Cada caso es diferente, por lo que el ginecólogo tratante determinará cuál es el más aconsejable en cada caso, aunque puede que sugiera más de una posibilidad explicando los pros y contras de cada uno y/o permitiendo que sea la paciente quien decida.

Los tratamientos buscan:

  • Disminuir la intensidad de los síntomas, en particular del dolor.
  • Evitar que se extiendan las lesiones.
  • Evitar que el daño impida a la mujer concebir, y si esto ya ha sucedido, revertir el proceso.

Los tratamientos varían y pueden ser:

  • A base de medicamentos para controlar los niveles de las hormonas que afectan el crecimiento de tumores endometriales, en particular el estrógeno. La medicación por lo general interrumpe el ciclo menstrual (una pseudo-menopausia). Obviamente, la medicación hormonal puede tener efectos secundarios que varían desde alteraciones anímicas a problemas óseos, pasando por crecimiento excesivo del vello, etc. Por lo general, la duración de estos tratamientos es de seis meses.
  • Quirúrgico Radical. Se extirpan útero y ovarios, lo que evita que se genere el tejido endometrial, pero la mujer no puede concebir, por lo que se reserva para casos graves en los que han fallado todos los otros tratamientos posibles.
  • Quirúrgico no radical. En este tipo de cirugía se busca remover los tumores, sin extirpar los órganos reproductivos, permitiendo a la mujer concebir. Puede utilizarse corriente eléctrica o láser.
  • La combinación de cirugía y medicamentos.
  • La laparoscopía es muy usada no solo para el diagnóstico, sino también para tratamiento, ya que es una técnica mínimamente agresiva y con un alto nivel de éxito en casos de esterilidad y eliminación del dolor.

Es imposible recomendar un tratamiento como mejor que otro, pues cada organismo responde en forma diferente a los tratamientos y puede que un tratamiento funcione por un tiempo y luego deje de ser efectivo.

 

¿Cómo puede ayudar la familia?

La única forma en que se puede brindar ayuda a quien padece de endometriosis es conociendo más sobre la enfermedad, no restar importancia a sus dolores o creer que son imaginarios.

Una madre atenta puede detectar que algo no está bien si su hija adolescente tiene mucho dolor al menstruar y es bueno visitar juntas al ginecólogo. Un diagnóstico temprano puede evitar daño irreversible en los órganos reproductivos. Cuando la mujer que padece endometriosis tiene pareja, es muy importante que vaya  con su pareja al médico para que él les explique qué sucede y cómo les afecta.

Puesto que además de dolor, la endometriosis o el tratamiento escogido pueden afectar las emociones y reacciones de quien la padece, es fundamental conversarlo con la pareja. Al fin y al cabo la comunicación e información clara ayuda a fortalecer y a llevar sanamente cualquier relación, sea cual sea.