Con menor intensidad que la depresión postparto, la denominada tristeza puerperal es una fase, como su nombre indica, de tristeza que muchas mujeres suelen experimentar después del parto. Por lo general dura alrededor de unos cinco días tras el momento de dar a luz, aunque todo depende de cada mujer y de cada caso en particular. Dicha tristeza, cuando se produce, suele estar motivada por la intensidad del momento del parto y por todas las inquietudes que se presentan ante lo que será comenzar una nueva vida con alguien que depende absolutamente de ti.

Pero en realidad esto no es algo por lo que una mujer debería preocuparse, ya que el hecho de que el ánimo disminuya por el cansancio y el estrés de un embarazo es algo absolutamente lógico.

Aun así es muy probable que muchas mujeres se sientan culpables por no estar radiantes de felicidad tras dar a luz, pero existen algunas pautas que se pueden adoptar para superarlo.

 

Me siento triste. ¿Qué puedo hacer?

  • Exterioriza tus sentimientos. Hablar con los seres queridos sobre dichos sentimientos de tristeza que se están experimentando puede ser muy terapéutico para la madre. Pedir consejo y ayuda a las personas de confianza no solo puede tranquilizar, sino que también dará otra perspectiva a la madre y le aliviará el absurdo sentimiento de culpa.
  • Pide ayuda siempre que la necesites. La madre debe aprovechar cualquier instante libre para descansar y así recuperar todas las energías. Aprender a delegar aliviará un poco la carga y evitará el agotamiento extremo que sin duda puede ser responsable directo en el aumento de la tristeza.
  • Vive con calma. El organismo volverá a la normalidad tras el parto, pero necesita de su reposo y de su tiempo, y por eso es muy importante que la madre conserve la calma y tenga mucha paciencia. La pareja, e incluso la familia, deberá ayudar a controlar el número de visitas para no abrumar a la madre ni al recién nacido.
  • Cuidados básicos. En ocasiones la tristeza lleva a un abandono en el cuidado del aspecto, o incluso, del aseo diario; por eso es muy importante permanecer atentos a estas actitudes, ya que abandonarse en este sentido puede ser muy perjudicial para un estado de tristeza además de peligroso para la salud íntima de la mamá tras un parto.
  • Eliminar la culpabilidad. Es muy importante ser conscientes de que se trata de una etapa pasajera y que en ningún caso dicha etapa tiene que perjudicar en modo alguno al bebé. La comprensión y el apoyo de la pareja tiene que ser total para que no se cree una sensación de culpabilidad extra en la madre que pueda llegar a ser traumática o irreparable con el tiempo.

 

La tristeza pauperal requiere de mucho apoyo y acompañamiento y nunca jamás debe ser cuestionada ni criticada por terceras personas. Ser madre es un esfuerzo y un sacrificio muy grande que debe ser comprendido siempre.

¡Ánimo mami!