Sucede miles de veces, en todo el mundo y todos los días; sin embargo, a quién le sucede le cambia la vida. Y ¿de qué hablamos? Pues del nacimiento de un bebé.

Si bien en nuestros días lo ideal sería que toda persona tenga acceso a la información y medios para que esto pueda planearse con tiempo y sea el fruto de la decisión de una pareja, lo cierto es que en muchas partes del mundo simplemente sucede y los futuros padres no siempre están preparados para hacer frente al desafío.

Pero partamos de la situación ideal en la cual una pareja decide que desea tener un hijo. Conocer de antemano si hay algo en la salud de la pareja, en el trabajo o en alguna actividad cotidiana que pueda afectar al normal desarrollo del bebé, permitirá modificar ciertas circunstancias y buscar asesoramiento especializado sobre aquellas que no se puedan cambiar.

La llegada de un hijo cambia por completo la vida, y por eso, si se tiene la opción de planear su llegada, se tendrá también tiempo para una adecuada preparación física, psíquica y emocional.

Cuando esta es una decisión de pareja es importante conocer los sentimientos de ambos con respecto a dichos cambios y, en lo posible, dejar claro lo que cada uno espera del otro. En el plano físico, una consulta con el médico de cabecera podrá orientar con respecto a posibles riesgos y a la mejor forma de prepararse para la concepción.

Además de la parte emocional y física, es bueno plantearse ciertos aspectos prácticos, como:

  • ¿Estamos dispuestos a hacer los ajustes necesarios y a asumir la responsabilidad de criar a un hijo?
  • ¿Está la casa en condiciones de recibir a un nuevo miembro, con necesidades realmente especiales?
  • ¿Puedo dejar mi trabajo para atender al bebé o solo será necesario con el permiso inicial?
  • ¿Sabremos cómo cuidar al bebé y hacerle feliz?
  • ¿Podremos seguir haciendo las cosas que nos gustan?
  • ¿Contamos con ayuda de familiares o necesitaremos llevar al bebé a una guardería?

 

Por supuesto, cada pareja sabrá cuales son los temas más importantes para ellos, pero es fundamental que puedan hablarlo con tiempo, planificar las cosas y organizarse para esperar el embarazo y hacer que sea lo más placentero posible. Si no hubo tiempo de planificar y el bebé ya está en camino, tampoco hay que desesperar, pues al fin y al cabo todavía se tienen nueve meses por delante.

 

Otras cosas que es bueno tener en cuenta

  • La edad. Los embarazos en la adolescencia temprana implican riesgos para la mamá y el bebé. Si tienes más de 35 años, aumenta el riesgo de alteraciones cromosómicas para el bebé.
  • Tu estado de salud en el momento de concebir es muy importante para que tu embarazo sea lo mejor posible. Es recomendable que veas a tu médico y te hagas un buen chequeo.
  • ¿Padeces alguna enfermedad que represente riesgo para tu bebé?
  • ¿Hay algo en tu trabajo que pueda interferir con el correcto desarrollo del embarazo?
  • ¿Hay antecedentes de enfermedades hereditarias en tu familia?
  • Pide a tu médico que analice tu dieta para corregir ciertos hábitos y tener una alimentación equilibrada, pues será lo más óptimo para tu salud y la del bebé.

Si comienzas ahora un plan de ejercicios como caminar, natación o yoga, prepararás tu cuerpo para la gestación y te será más fácil continuarlo durante el embarazo.

Si fumas o consumes alcohol debes considerar seriamente el abandonar estos hábitos lo antes posible y antes de concebir, para que tu organismo se desintoxique.