Dejar de amamantar no siempre es fácil, pero existen ciertas recomendaciones que se pueden seguir para que el proceso se haga menos duro y tu bebé se lo tome con normalidad.

Los médicos, por lo general, establecen que los tres primeros meses es casi imprescindible que el bebé se alimente de leche materna, pudiendo alargarse perfectamente y de forma saludable hasta los seis meses o el año. No significa que pasado este tiempo no pueda amamantarse a un hijo, solo que además de eso el bebé ya deberá ir consumiendo otro tipo de alimentos sólidos para una dieta completamente saludable.

Sea cuando sea, una vez que como madre decidas dejar de amamantar, asegúrate de que tu bebé esté sano antes de iniciar el proceso y no tenga un resfriado o problemas intestinales, por ejemplo. Comienza reemplazando una toma de leche materna por una de leche de fórmula en el biberón, conservando la toma de la mañana y la de la noche. Al cabo de algunos días tu producción de leche se reducirá.

Debes entender que dejar de amamantar a tu bebé es un proceso lento y cuidadoso, que no debe conllevar ritmos acelerados.

 

La forma más adecuada para afrontar el destete

Tras los primeros seis meses, aproximadamente, debes ir introduciendo poco a poco nuevos alimentos en su dieta, lo que hará mucho más natural y sano el destete. Además, ya hay un contacto más cercano con familiares y amigos, de manera que tu bebé ya no precisará pasar tanto tiempo a solas contigo y con la entrada de los nuevos alimentos, también podrá el resto de la familia colaborar y ayudar en su alimentación.

Tan pronto como comience a comer papillas, sopas y alimentos más sólidos, podrás ir disminuyendo el número de tomas al día, de forma paulatina. Los especialistas recomiendan que a partir de ese momento comiences a alimentar a tu bebé dos o tres veces al día, estableciendo horarios y evitando darle leche materna a cualquier hora del día.

Es normal que tu bebé proteste durante el proceso, más aún si decides dejar de amamantarlo en torno a los dos años o incluso más tarde. Puedes aceptar y comprender su disgusto, pero no vuelvas atrás con respecto a los nuevos pasos que ya hayas dado para no confundirle y recuerda que tu hijo no sufre en este proceso más allá del propio inconformismo que puede provocar el cambio.

 

Pautas para llevar a cabo el destete

  • Si tu bebé está desinteresado o distraído durante una toma, aprovecha para interrumpir la alimentación y observa qué sucede. Esto puede ser una señal para comenzar el destete.
  • Acorta el tiempo de alimentación con leche materna, si por lo general amamantas a tu bebé durante seis minutos, intendenta reducir la toma a cuatro minutos.
  • Si ya comienzas a amamantarlo irregularmente, intenta posponer la toma lo máximo que puedas distrayéndolo con otra cosa cuando te pida alimento.
  • Debes ser gradual y muy paciente, un destete brusco puede originar sentimientos de inseguridad.
  • Tras el destete, es posible que sientas pequeños quistes en los senos que aparecen cuando la leche todavía no ha sido evacuada. La mayoría desaparecen en algunos meses. Si te molestan demasiado, consulta con tu ginecólogo.
  • La observación de tu bebé en todo momento, sumada a un buen acompañamiento médico, te darán la seguridad de que estás llevando el proceso de la forma correcta.