La aparición de un ganglio puede ser motivo de preocupación, aunque no siempre represente una enfermedad grave.

Es la hora del baño y mientras tratas de alcanzar todos los rincones en los cuales se pueda acumular la suciedad, sientes en el cuello de tu peque una protuberancia que no habías sentido antes: ¿qué será?

Los ganglios o adenopatías constituyen uno de los hallazgos que más preocupa a padres y pediatras, y en especial a los padres, ya que por lo general los asocian con enfermedades graves ante el desconocimiento, la preocupación y la alarma inicial.

 

Comprobaciones rutinarias

Si bien la aparición de un ganglio es motivo suficiente para consultar con el pediatra para poder descartar cualquier anomalía, y más tratándose de niños y bebés, por lo general son fisiológicos y pasajeros. Y para entender mejor por qué aparecen os damos algunos datos de interés:

  • Los ganglios forman parte del sistema de defensa del organismo y por ello es posible que al estar expuesto a una infección, dichos ganglios se puedan agrandar.
  • Los ganglios pueden situarse en sitios como: cabeza, cuello, axilas, tronco, abdomen, ingles y extremidades inferiores.
  • Solo cuando se presenta una inflamación súbita en un ganglio, es cuando deben ser examinados por el pediatra de forma inmediata.
  • Cuando a un niño se le encuentran ganglios sobre la clavícula o detrás de las rodillas, estos se consideran anormales y deben ser examinados por su pediatra.
  • Los ganglios pueden ser fisiológicos o causados por infecciones virales, por infecciones bacterianas, por hongos, por parásitos, por entidades congénitas o, en el peor de los casos, por enfermedades malignas.

 

De visita al pediatra

Si vas a pedir cita con el pediatra, debido a la aparición de un ganglio en tu peque, es bueno que le suministres  a su médico la siguiente información:

  • Cuánto tiempo hace que le notaste los ganglios a tu hijo/a.
  • Si presentó otros síntomas antes o en el momento de detectar los ganglios (tos, fiebre, malestar, pérdida de apetito, disminución de peso…).
  • Si siente dolor en los ganglios o han cambiado sus características en cuanto a color, tamaño, forma, consistencia…etc.
  • Debes informar también sobre si en casa tu peque ha tenido contacto con mascotas y/o si ha sido mordido o arañado por ellas.
  • Estar pendiente e informar sobre otros factores de riesgo (viajes recientes, contacto con personas enfermas…).

Debemos estar pendientes como padres de todo este tipo de cambios y síntomas relacionados con los ganglios, pero es el pediatra el único capacitado para determinar el grado de atención que merece la inflamación de un ganglio, así que no dudes en consultar y siempre evita la automedicación a los posibles síntomas.