A veces los niños experimentan terrores nocturnos y lo mejor que puedes hacer es apoyar y comprender a tu hijo en esos momentos.

Durante el día los peques saltan, juegan, corren y ríen como si nada pudiera perturbarles, pero apenas empieza la tarde sus fuerzas comienzan a flaquear y la luz del día da paso a la oscuridad de la noche, y también a sus angustias y a sus mayores temores, que se hacen presentes con nervios e inquietud.

Estas actitudes son señales de que tu hijo/a tiene terrores nocturnos sin ser consciente de ello. Puede ser miedo a la oscuridad, miedo a la noche, a la lluvia, o a quedarse solo, por lo tanto evita de cualquier manera el hecho de tener que ir a la cama.

 

Una situación de control

Para corregir este tipo de conducta y que dormir en la cama con tu hijo no se vuelva una costumbre, lo mejor es hacer refuerzo en los buenos hábitos, establecer horarios para que se vaya a dormir y que éstos sean respetados, por supuesto.

Los niños se adaptan muy fácilmente a las rutinas. Cuando desde muy pequeños mamá y papá las imponen, es más difícil que el peque se desestabilice por la idea de dormir solo. Pero si ocurre y/o no sabes qué tipo de rutinas establecer, anota:

  • Da un baño calentito a tu peque antes de cenar y juega un poco con él durante el mismo.
  • Después del baño dale una cena ligera pero nutritiva.
  • Una media hora después lleva al peque a la cama y léele un cuento apropiado para su edad.
  • Dale la manita mientras se lo lees y cuando esté dormido, o termine el cuento, deja que concilie solo el sueño y abandona la habitación dejando la puerta entreabierta y/o con una luz de emergencia.

En un principio casi todos los papás y mamás sucumben a los temores y acceden a esta necesidad de no dormir solos, dejando que el niño/a pase a su cama, pero sabemos que esto no está del todo bien dado que limita la autonomía del niño.

 

Maneras de evitarlo de forma controlada

  • Asegurarte de que no esté viviendo ninguna situación traumática que pueda llevarle a tener miedos por las noches y así no se convierta en excusa para mantenerte todo el tiempo a su lado.
  • Enseñarle a estar solo mediante juegos o dinámicas lúdicas y educativas, como los cuentos.
  • Cuando se despierte exaltado, ve a su cuarto, cálmalo, ofrécele un juguete y una vez que esté tranquilo vuelve a tu habitación. No debes esperar a que tu peque se duerma, porque cuando intentes separarte nuevamente de él se despertará otra vez envuelto en llanto.

A pesar de que los terrores nocturnos no son en general significativos, puede presentarse la posibilidad de que sean síntomas de alteraciones neurológicas. Para verificar este caso extremo, es recomendable comentarlo con el especialista. Si los terrores nocturnos se producen con mucha frecuencia, el médico podrá sugerir algún tratamiento.